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domingo, 3 de mayo de 2009

Mensaje de una Madre


Algún día, cuando mis hijos sean suficientemente grandes para entender la lógica que motiva a las madres, les diré:

Te ame lo suficiente, como para preguntarte a dónde ibas, con quién, y a qué hora regresarías a la casa.
Te ame lo suficiente, como para insistir en que ahorraras dinero para comprarte una bicicleta aunque nosotros tus padres pudiéramos comprarte una.
Te ame lo suficiente, como para callarme y dejarte descubrir que tu nuevo y mejor amigo era un patán.
Te ame lo suficiente, como para fastidiarte y estar encima de tí, durante
dos horas, mientras arreglabas tu cuarto, un trabajo que me hubiese tomado a mí sólo 15 minutos.
Te ame lo suficiente, como para dejarte ver mi ira, desilusión y lágrimas
en mis ojos. Los hijos también deben entender que no somos perfectas.

Te ame lo suficiente, como para dejar que asumieras la responsabilidad de
tus acciones, aunque los castigos eran tan duros que rompían mi corazón.
Pero sobre todo, te ame lo suficiente, como para decirte que "NO" cuando
sabía que me ibas a odiar por ello.

Esas fueron las batallas más difíciles para mí. Pero estoy contenta por haberlas ganado porque, al final, también las
ganaste tú.
Y algún día, cuando tus hijos sean suficientemente grandes para entender la lógica que motiva a los padres, tu les dirás: "Te amé lo suficiente, como para hacer todo lo que hice por tí".
Anonimo

miércoles, 29 de abril de 2009

Pregunta de esta noche: Aprendiendo del momento más difícil


Ante la pregunta en Facebook de "¿Qué fue lo que aprendiste en el momento más difícil de tu vida?" aquí están algunas de las respuestas:

Mary: A tener fe, que lo bueno viene!!!

Santiago: A valorar la vida cada ves mas mar al projimo.

Adela: a reconocer mis errores.

Alexander: Que ese no fue el mas dificil!

Paula: aprendi que uno no sabe lo que ha tenido en la vida, hasta que lo ves perdido. Eso es una de las cosas mas dificiles que uno puede pasar y aprendes a valorar lo que verdaderamente es importante en esta vida.

Livia: Que para muestra con un boton basta!!! Creanme....

Vanessa: A darte cuenta de que gran familia y amigos uno tiene! Y que Dios nunca se olvida de nadie!

Aïda: que hay que mantenerse en calma y seguir positivo. todo pasa por algo y siempre llega algo mejor!

Letty: que somos dueños de lo que callamos y esclavos de lo que decimos!

Anna: A vivir en el ahora, a disfrutar cada momento...

Xochilt: A tener mucha perseverancia y a decir lo que siento sin esperar hasta un mañana que aún no llega y a valorar todo lo que tengo HOY!

Salvador: Mientras mas adversidades he tenido, he comprendido que extendemos mucho mas nuestra capacidad de superarlas, conociendo asi un ser humano mas capaz ante nuevas vicisitudes.

Sardinella: Aprendi que la mente es demasiado fuerte y si te dejas llevar por ella puedes ser o muy infeliz o muy exitoso.... con todo esto aprendi a ser SUPER POSITIVA.

Patricia: Aprendi a recibir y sentir el verdadero amor de Jesus y a tener fe para salir adelante. Ese dia me interese en conocer el tamano de un granito de mostaza...

Maria: Que realmente en los momentos dificiles te fortalece la fe en Dios es lo unico que no se pierde, todo lo demas es momentaneo y pasajero y que Dios siempre esta a tu lado y te sostiene para que no caigas en las alas de su gran su misericordia y amor.

Jennifer: Aprendi que soy super fuerte y que aun en medio de mi peor pesadilla hecha realidad, puedo valerme por mi misma y seguir adelante. Aprendi a confiar en mis instintos que nunca me fallan. Aprendi quienes son mis verdaderos amigos y quienes no tenian la capacidad para serlo. Aprendi a confiar en que todo pasa por algo en la vida aun cuando no lo podamos entender en ese momento.

Maritza: Que se aprende a ser mas humano y se vuelve uno mas sensible a la realidad de la vida...

Fanny: Aprendi a decir SI y decir No. Aprendi a olvidar y perdonar. Aprendi a querer y a no sentir nada. Aprendi a volver empezar...

domingo, 19 de abril de 2009

Elvis Crespo: Lección de primera clase


La escena fue probablemente insólita: Una mujer en la sección de primera clase de un avión ve entrar al conocido cantante Elvis Crespo. Se notaba afectado por el alcohol y, al ordenar un trago a los sobrecargos, se lo negaron. Mas adelante durante el vuelo, esta misma mujer ve al cantante haciendo movimientos que podrían considerarse “sospechosos” y finalmente se da cuenta de que el hombre se está masturbando bajo las cobijas. Esto es lo que alega la mujer que lo denunció.


Para nadie es un secreto que, de ser esto cierto, el cantante perdió por completo el control. Esta noticia coincide con un estudio que leí de la Universidad de Yale, el cual confirmó que el auto-control no es algo natural sino aprendido a través de la vida en sociedad y que además genera un gran desgaste en nosotros. En otras palabras, cuando nuestros ancestros vivían en la selva y cazaban para comer, probablemente nadie les decía que masturbarse en pleno bosque era incorrecto. Sin embargo, nuestra realidad es completamente distinta.

La misma falta de control que posiblemente afectó a Elvis Crespo, es la que hace que una persona pierda el control y golpee a su pareja o a sus hijos. Se trata de la misma que se ve cuando le gritamos a alguien en la calle porque casi nos choca con el auto, así como lo que ocurre cuando no aguantamos más la dieta y salimos corriendo a comernos un helado triple.

Yo quisiera hacerle las siguientes sugerencias a Elvis, que aplican también a ti y a mi, que hemos pasado mil veces por momentos en los que perdemos el control:

1- Respiremos profundo antes de actuar: ¿Estás a punto de hacer algo cuestionable? Respira, aguanta el aire en los pulmones por un momento y exhala. Allí todos tendremos 5 segundos adicionales para pensar si la decisión de masturbarnos en el avión, o pegarle a nuestros hijos, o comernos el helado triple, tiene sentido o no.

2- Pensemos en las posibles consecuencias: Todo lo que hacemos en nuestra vida tiene un nivel de riesgo, que podemos definir como la relación entre el resultado positivo que puede traer, versus las posibles consecuencias negativas que podemos sufrir. La pregunta que debemos hacernos es simple: ¿Vale la pena?

3- Pidamos disculpas: Al fin y al cabo todos somos seres humanos. Todos hemos cometido errores y, finalmente, toda persona a la que le pidamos disculpas por nuestro error, también ha cometido errores, así que alguna vez él o ella tuvo que pedir disculpas también. Disculparnos demuestra humildad, confirma que aprendimos la lección y demuestra respeto hacia las personas afectadas.

A Elvis, a ti y a mi mismo – todos pertenecientes al grupo de los que cometemos errores – nos invito a que usemos los errores cometidos para ser mejores seres humanos y ejercer mejor el auto control, en una sociedad donde esto no resulta fácil, pero es muy necesario para seguir viviendo en armonía.

Alberto Sardinas

La Caja de Besos


Hace algún tiempo, un hombre castigó a su hija de tres años por desperdiciar un rollo completo de papel dorado para envolturas. Estaban escasos de dinero y él se puso furioso cuando la niña trató de decorar la caja con todo el papel.

A pesar de todo, la pequeña niña le llevó el regalo a su papá a la mañana siguiente y le dijo:

-"Esto es para ti, papi". Él se sintió avergonzado de su reacción anterior pero su enojo volvió cuando vio la caja vacía.
Él le gritó: "No sabes que cuando uno da un regalo se supone que haya algo dentro de él?" La pequeña niña lo miró con lágrimas en los ojos y le dijo: "

-Papi, no está vacía, yo tiré muchos besitos en la caja, todos para ti, papito".

El padre se sintió destrozado. Rodeó con sus brazos a su hijita y le rogó que lo perdonara. Luego de un tiempo su hija falleció y él conservó aquella caja dorada junto a su cama por años. Cuando se sentía desanimado, sacaba uno de aquellos besos en el aire y recordaba el amor con que su niña los había depositado allí.
... A menudo nos enojamos sin tener razon y no disfrutamos de los pequeños detalles, y a veces tambien aprendemos mucho de nuestros hijos, asi que no nos dejemos que las situaciones dificiles por las que atravesamos afecten nuestras relaciones con nuestra familia o nos afecten para no poder ver los pequeños regalos que nos da la vida.

domingo, 5 de abril de 2009

Myrka y Ulysses: duras lecciones


En abril del 2008 supimos por la prensa de la inesperada boda de la presentadora de televisión Myrka Dellanos y su novio Ulysses Alonso. Nadie esperaba que Myrka, de 42 años, y Ulysses, de apenas 26, podrían llevar tan rápido al altar lo que parecía un noviazgo corto. Sin embargo, ellos se atrevieron a dar el “sí”, con la seguridad de poder estar juntos “hasta que la muerte nos separe”.
Inmediatamente comenzaron las entrevistas, las fotos y las alfombras rojas donde se les veía felices. Sin embargo, sólo unos meses después, una llamada al 911 mostraba a Myrka asustada y amenazada por su propio esposo y en su casa. La descripción de los hechos lo hacía ver como un episodio de agresividad que había sido interrumpido a tiempo. Después vino la búsqueda de ayuda para salvar el matrimonio y, hace sólo unos días, el triste anuncio del divorcio.
Sólo dos personas, Myrka y Ulysses, conocen la realidad de lo que ocurrió entre ellos y por qué no funcionó su matrimonio. Sin embargo, basados en los hechos que se vieron en la prensa, yo encuentro 3 lecciones que podemos aprender de la experiencia de ellos y aplicar en nuestras relaciones:
1- Démosle tiempo al tiempo: De la noche a la mañana se puede sentir una gran pasión, pero no se construye una relación. ¿Sabes por qué se siente tanta pasión por la otra persona cuando una relación comienza? Es el truco inconciente de las mentes de ambos para ocultarse las debilidades el uno al otro. Por eso es tan importante vivir la etapa del noviazgo, hasta llegar a un punto en el que ambos muestren su verdadero ser y no su mejor cara.
2- Controlemos nuestros impulsos: En una crisis de pareja nadie gana, pero tiene más que perder el que no se controla y se deja llevar por su rabia. Las dos llamadas que Myrka realizó al número de emergencia en sólo unos meses, demuestran que las reacciones de Ulysses causaban un gran miedo en ella. Si nuestras reacciones causan miedo a la otra persona, comencemos por asustarnos nosotros mismos y trabajemos en cambiar la manera en la que enfrentamos las diferencias entre dos.
3- Elijamos a nuestros jueces: A veces le damos demasiada importancia a la opinión de los demás sobre nuestra vida, sin darnos cuenta que nuestros verdaderos jueces somos nosotros mismos y Dios.
La secuencia de titulares de portadas de revista de Myrka y Ulysses va así: “Todo sobre su boda secreta”, “En crisis” y “Se divorcian”. A lo mejor me dirías que para Myrka era imposible estar alejada de los paparazzi que tanto la acosan, sin embargo, cada una de estas entrevistas fue por decisión propia.
Yo me atrevo a sugerir que seamos más reservados con nuestros asuntos de pareja. Cuando las cámaras se apagan en la vida de Myrka y Ulysses, así como cuando las visitas se van de tu casa o la mía, llega el silencio y sólo quedan esas dos personas que decidieron estar juntas como pareja. Allí, en ese instante de privacidad, está el verdadero resultado de nuestras decisiones y la esencia de la vida que decidimos vivir.

domingo, 8 de marzo de 2009

Mala economía: Prueba de fuego

Cuando hace dos semanas escribí sobre “lo bueno de la mala economía”, la reacción de la mayoría de los lectores fue muy positiva. Incluso llevamos el tema a la radio y lo discutimos en debates muy interesantes en dos programas de televisión. Sin embargo, algunos me escribieron mostrando su desacuerdo. Me llamó la atención un correo electrónico que decía: “Alberto: no trates de verle lo bueno a todo esto, porque las cosas en este país están ‘jodidas’ y tarde o temprano nos ‘joderemos’ todos”.
Por respeto a esta persona voy a mantener su identidad anónima, sin embargo, quisiera tomar un momento para responderle con sus propias palabras: Aquí y en cualquier parte del mundo se “jode” el que quiere y el que lo permite. Esto incluye, muy especialmente, a todo aquel que no sea capaz de reaccionar de manera entusiasta a situaciones como esta.
Si vemos todo lo malo necesariamente como una desgracia, precisamente en eso se va a convertir. Sin embargo, si nos preguntamos qué hay para aprender en cada cosa mala que nos ocurre, el resultado es completamente diferente y te va a sorprender.
No pienses ni por un momento que con este concepto estoy tratando de evadir la realidad: La situación económica en Estados Unidos y el mundo es difícil, sin embargo, tenemos dos opciones bien simples. La primera es convertirnos en víctimas de las circunstancias y sentarnos a quejarnos. La segunda es convertirnos, hoy más que nunca, en dueños de nuestra vida y nuestro destino.
Hace unos días conversé con una amiga que me dio la triste noticia de que se había separado de su esposo. Mientras me iba contando cómo iba todo, logramos identificar al menos 3 cosas positivas en medio de algo tan difícil como una separación. Entre ellas, mi amiga estaba aprendiendo a pasar tiempo sola mientras su hijo pasa algunos fines de semana con su padre. Ella en años nunca había pasado tiempo sola.
Además, mi amiga comenzó a buscar trabajo, pero no en cualquier cosa, sino en el área de su vida para la que tanto estudió y que había dejado a un lado por diversas razones durante su matrimonio. Definitivamente es un momento de crisis que, en medio de su tristeza, ella está convirtiendo en una oportunidad. Y es lo mismo que te invito a hacer hoy respecto a la crisis económica: hazla un poco más leve convirtiéndola en una ocasión para cambiar positivamente.
También las épocas de dificultad de dinero nos ponen a prueba a todos: ¿cómo está reaccionando nuestra pareja? ¿quiénes de nuestros amigos nos ofrece su ayuda, aunque sólo sea “apoyo moral”? ¿cómo estamos manejando nuestra propia ansiedad?
Hoy quiero recordarte el conocido principio del “90-10” del escritor Stephen Covey: “En realidad no tienes el control sobre 10% de lo que ocurre. El otro 90% está determinado por la forma en la que reaccionas a eso”.

El Cielo está gris


Cuando el cielo este gris acuerdate cuando lo viste profundamente azul.
Cuando sientas frío piensa en un sol radiante que ya te ha calentado.
Cuando sufras una temporal derrota acuerdate de tus triunfos y de tus logros.
Cuando necesites amor revive tus experiencias de afecto y ternura, acuerdate de lo que has vivido y de lo que has dado con alegría.
Recuerda los regalos que te han hecho, los abrazos y besos que te han dado, los paisajes que has disfrutado y las risas que de ti han brotado.
Si esto has tenido lo puedes volver a tener y lo que has logrado, lo puedes volver a ganar.
Piensa en lo bueno, en lo amable, en lo bello y en la verdad. Recorre tu vida y detente en donde haya bellos recuerdos y emociones sanas y vivelas otra vez, visualiza aquel atardecer que te emocionó. Revive esa caricia espontanea que se te dió.
Disfruta nuevamente de la paz que ya has conocido, piensa y vive el bien.

Allí en tu mente estan guardadas todas las imágenes.

Y solo Tú decides cuales has de volver a mirar.

miércoles, 18 de febrero de 2009

La Fabula del Sapo



Se realizó una competencia de Sapos. El objetivo era llegar a lo alto de una Montaña.

La expectativa fue tal, que se junto una gran multitud en las gradas. A las pocas horas de iniciada la competencia, los avances eran muy pobres, entonces la multitud creyó que nadie lograría alcanzar la cima, se comenzó a escuchar:
“¡Qué pena !
Esos sapos no lo van a conseguir … ¡no lo van a conseguir!…”

Muchos sapitos desistieron.

Había uno que seguía con el mismo empeño del principio y continuaba subiendo en busca de la cima.

La multitud continuaba gritando :
“¡Qué pena !
Tampoco ese sapo lo va a conseguir … ¡no lo va a conseguir…!”

Muchos sapitos volteaban a ver las gradas, luego al objetivo y se daban por vencidos, pero había un sapito que seguía y seguía tranquilo con igual fuerza.

Pasaron horas de competencia, casi todos desistieron, pero ese sapito, siguió y pudo llegar a la cima con todo su esfuerzo.
Todos los que se habían dado por vencidos quisieron saber la CLAVE. Al acercarse a felicitarlo y preguntarle cómo había conseguido llegar a la cima. Descubrieron que… ¡era sordo!

¡No permitas que comentarios y hábitos negativos derrumben la esperanza de tu corazón!

Recuerda siempre el poder que tienen las palabras que escuchas o actitudes que te rodean. Para bien y para mal. Preocúpate por ser siempre POSITIVO.

Moraleja: ¡Oídos sordos cuando alguien te diga que no puedes realizar tus sueños!

Usa protector solar!



Un video para compartir con ustedes!

sábado, 7 de febrero de 2009

EL TIEMPO Y EL AMOR


Había una vez una isla muy linda, en la que vivían todos los sentimientos y valores del hombre: El Buen humor, la Tristeza, la Sabiduría... como también todos los demás, incluso el Amor. Un día se anunció a los sentimientos que la isla estaba por hundirse. Entonces todos prepararon sus barcos y partieron. Únicamente el Amor quedó esperando solo, pacientemente, hasta el último momento.

Cuando la isla estuvo a punto de hundirse, el Amor decidió pedir ayuda. La Riqueza pasó cerca del Amor en una barca lujosísima y el Amor le dijo: "Riqueza... ¿me puedes llevar contigo?". "No puedo porque tengo mucho oro y plata dentro de mi barca y no hay lugar para ti, lo siento, Amor..". Entonces el Amor decidió pedirle al Orgullo que estaba pasando en una magnifica barca. "Orgullo te ruego... ¿puedes llevarme contigo?". No puedo llevarte Amor... respondió el Orgullo: aquí todo es perfecto, podrías arruinar mi barca y ¿cómo quedaría mi reputación?

Entonces el Amor dijo a la Tristeza que se estaba acercando: "Tristeza, te lo pido, déjame ir contigo". "No Amor" - respondió la Tristeza- "Estoy tan triste que necesito estar sola". Luego el Buen Humor pasó frente al Amor, pero estaba tan contento que no sintió que lo estaban llamando.

De repente una voz dijo: "Ven Amor te llevo conmigo". El Amor miro a ver quien le hablaba y vio a un viejito. El Amor se sintió tan contento y lleno de gozo que se olvidó de preguntar el nombre del anciano. Cuando llegó a tierra firme, el viejo se fue. El Amor se dio cuenta de cuánto le debía y le preguntó al Saber: "Saber, ¿puedes decirme quién era este que me ayudo?".

- "Ha sido el Tiempo", respondió el Saber, con voz serena.
- ¿El Tiempo?... se preguntó el Amor, ¿Porqué será que el tiempo me ha ayudado?
Porque solo el Tiempo es capaz de comprender cuán importante es el Amor en la vida.

Autor Anónimo

sábado, 24 de enero de 2009

Gracias a Dios por la rutina


En un día cualquiera me levanto, desayuno, adelanto algunas cosas en mi casa y salgo a trabajar. Paso el día en mis actividades y tarde en la noche vuelvo a mi hogar. Para ese momento habré hablado con amigos y familiares – A lo mejor algún plan se habrá “cuadrado” para el fin de semana. Al final del día comparto con las personas especiales de mi vida y llega el momento de descansar.

Hoy conocí a una madre cuya rutina alguna vez era parecida a la mía. Sin embargo, un día su niño de 5 años comenzó a quejarse de dolores, su comportamiento cambió y la consulta con el médico reveló que tenía un tumor canceroso. La primera vez que le removieron el tumor, solo sacaron una parte. Ya lleva 3 operaciones. Hoy la familia – niño, madre y abuela – está feliz porque se termina el ciclo de radioterapia. Un mes completo de descanso le espera, hasta que llegue la quimioterapia.

¿Y qué pasó con la rutina que esta joven madre tenía y que tanto podía parecerse a la tuya o a la mía? Pues “se fue a juste”, como dirían en su tierra natal de Puerto Rico. Ellos tuvieron que viajar a un sitio lejano, donde tendrán que permanecer por varios meses, separados de la hermanita – quien tuvo que quedarse con el padre, ya divorciado de la mamá – y dejar todo atrás por buscar la salud del niño.

Estoy en Memphis, Tennessee, la ciudad desde la cual el Hospital St. Jude atiende cada año a miles de niños con enfermedades catastróficas, mientras investigan nuevas curas. Es un sitio donde la tristeza se aplaca como por arte de magia, mientras se desarrollan tratamientos que se comparten con hospitales del mundo entero. Es un lugar donde cada dosis de quimioterapia se hace más leve al estar rodeado de juguetes y donde a ninguna familia se le niega tratamiento, sin importar de dónde vengan o cuánto dinero tengan.

Si tu rutina se parece a la mía, vamos a darle juntos las gracias a Dios por esta “vida rutinaria” y pidámosle que nunca nos cambie como a esta joven madre. Y si nos cambia porque Él quiere que pasemos por una prueba así, démosle gracias porque existe el Hospital St. Jude. Pero como las “gracias” que se quedan en palabras se las lleva el viento, demostremos verdadero agradecimiento haciendo una donación durante el Radiomaratón que estaremos haciendo todos en Univision Radio este 5 y 6 de febrero. Cuento contigo.

domingo, 19 de octubre de 2008

La economía está destruyendo mi relación


Esta semana durante el programa de radio que conduzco por las noches, tuve la oportunidad de conversar con una mujer llamada Olga, que me contó como “el problema de la economía de Estados Unidos está matando la relación con mi marido”. Ella me explicó que ambos trabajan tiempo completo, pero ella gana más dinero que él y por lo tanto cubre la mayor parte de los gastos de la casa.

Olga me cuenta que la subida de los precios de la gasolina y la comida, ha hecho que las peleas sean más frecuentes entre ellos, porque el dinero cada vez les alcanza menos para vivir y mantener una familia de 4 personas. Me explica que su marido ha intentado encontrar un trabajo que pague más dinero “por todos los medios”, pero las condiciones económicas de este momento no se lo han permitido.

Sin embargo hubo dos preguntas que le hice a Olga cuyas respuestas le dieron un giro interesante a esta historia: “¿Desde hace cuánto tiempo le estás insistiendo en que consiga un mejor trabajo?” “Tres años”, fue su respuesta. “¿Cuántas horas por semana trabaja tu marido?” “Cuarenta… es decir, ocho al día de lunes a viernes”.

Fue en ese momento en el que me di cuenta que Olga estaba dándole el nombre equivocado a su problema, pretendiendo llamarlo “la economía”, mientras, en mi opinión, se llamaba “falta de voluntad de su esposo”. La crisis económica en Estados Unidos y el mundo lleva meses transcurriendo pero no 3 años, además este hombre no había hecho ni siquiera el intento de obtener mayor preparación profesional para conseguir un trabajo mejor en todo este tiempo.

Por otro lado, en épocas de dificultad a veces es necesario tomar medidas de emergencia. Si tienes un trabajo que te paga 12 dólares la hora y lo haces desde las 8 de la mañana hasta las 5 de la tarde, ¿no podrías conseguir uno temporal desde las 6 hasta las 9 de la noche por unos meses, mientras aparece algo mejor a tiempo completo?

Si tomaras un trabajo así, que pague por ejemplo 8 dólares la hora, estarías generando un ingreso adicional de casi 500 dólares al mes. Es como recibir un aumento de más de $6,000 al año, sin tener que suplicárselo a tu jefe. Otra opción es hacer estas horas adicionales durante el fin de semana. También puedes aprender más sobre las miles de opciones que hoy en día existen para hacer negocios desde tu propia casa con un mínimo o nada de inversión.

Debido a la gran cantidad de llamadas que recibo en mi programa con respecto a problemas de relaciones de pareja, muchas personas tienen la impresión de que soy un experto en el tema, pero no es así. Nada más lejos de la realidad. Simplemente trato de actuar como una especie de espejo donde cada quien pueda verse y encontrar su propia respuesta a través de nuestra conversación. Esto fue exactamente lo que ocurrió con Olga, quien estuvo de acuerdo con algo que yo siempre he pensado: El exceso o la falta de dinero funcionan como un lente de aumento para los problemas que ya existen entre las personas. En otras palabras, situaciones como ésta no traen problemas nuevos sino que “agrandan” problemas que ya existen pero que aguardaban, como un monstruo dormido, a que algo los despertara.

Por eso hoy te sugiero y te invito a que intentes dos cosas: comenzar a llamar a los problemas por su verdadero nombre y aprovechar las situaciones difíciles como un llamado de atención para arreglar las cosas que están bajo tu control (por ejemplo, en el caso de Olga, la falta de iniciativa de su esposo). De esta manera, las cosas que no controlas – como por ejemplo las condiciones económicas del país – te serán mucho más leves y las podrás superar con más fuerza y en unión de la gente que quieres.

miércoles, 1 de octubre de 2008

La viejita que vendía bolsas


En estos días tuve la oportunidad de viajar a la Ciudad de México, enviado por la emisora de radio para la que trabajo, para entrevistar a una de las más importantes estrellas de la música latina: Luis Miguel. Tener asignados 10 minutos para conversar con él es un gran privilegio, limitado a un puñado de personas de los medios de comunicación de Estados Unidos y América Latina. Pocos han logrado lo que Luis Miguel: decenas de discos de platino, marcas mundiales por el número de funciones seguidas en un mismo auditorio y su nueva producción comenzó obteniendo cuádruple disco de platino en México (más de 320.000 copias) solo en pre-ventas, es decir, antes de ser lanzada al mercado.

La entrevista se llevaría a cabo al final de la tarde del lunes, por lo cual decidí aprovechar la mañana para conocer la ciudad. Aunque he visitado otras ciudades de México, esta era mi primera oportunidad en la capital. Tomé un taxi que me llevó al centro histórico de la ciudad y allí conocí el Zócalo, es decir, la plaza central de la ciudad y ubicada entre las 4 plazas más grandes del mundo. Allí se encuentran la Gobernación, el Palacio Nacional - desde donde opera el Presidente -, la Catedral y muchísimos sitios históricos más.

Mi recorrido estuvo lleno de momentos donde pude conocer una cultura distinta a la mía. Allí vi como hombres y mujeres vestidos con trajes indígenas realizaban "limpiezas" espirituales con ramas e inciensos humeantes - en plena vía pública -, a decenas de personas que hacían fila para recibir los beneficios que atribuyen a estos ritos. También vi a los tocadores de los llamados "organillos" - que otros de ellos llaman "cilindros" -, recordando la vieja tradición europea del organillo sonando y un monito bailando sobre él para conseguir una propina, aunque aquí sin el mono.

Luego de disfrutar de los murales de Diego Rivera dentro del Palacio Nacional, justo a la salida, escuché la voz de una mujer que gritaba "¡bolsas, bolsas!". Al acercarme descubrí que era de avanzada edad y bajísima estatura. Llevaba colgadas en ambos brazos decenas - posiblemente cientos - de bolsas plásticas negras y vacías, de diversos tamaños.

Confieso haberle pasado por un lado, en un intento de aliviar el sentimiento que me producía ver a una persona tan mayor, en medio de la calle, tratando de vender algo para subsistir. Sin embargo, mientras caminaba, seguía escuchando su llamado y no sentí otra opción que devolverme y acercarme. En ese trayecto noté que la mujer que tanto me había conmovido era ciega. Yo no sé con qué sentimiento habré conectado en ese momento, pero yo temblaba mientras me acercaba.

Al llegar a ella, sólo me atreví a preguntarle "¿a cómo las bolsas, señora?". "Hay de a 1, de a 2, de a 3 y de a 7 pesos", me dijo. En ese momento le pedí una "de a 3" y ella me la entregó, saqué una moneda de 10 pesos, la tomó en su mano y la sintió con la destreza con la que todo invidente identifica con su tacto el valor del dinero entregado. Cuando se dispuso a darme el cambio le dije que podía quedarse con él y - con una expresión de emoción que me aguó los ojos - me dijo "que Dios se lo pague, señor". Ella reaccionaba a un regalo que significaba mucho para ella y que para mí eran apenas centavos de dólar.

¡Qué momento tan especial! ¿Cuál sería la historia de esa mujer? ¿Hace cuánto tiempo vendía bolsas en el Zócalo de México? Las respuestas no las tendré nunca porque simplemente no me atreví a preguntárselo. Luego de mi encuentro con ella, en medio de la belleza y la imponencia de la ciudad, me encontré con otras personas de bajos recursos, como niños contando la historia de la ciudad a cambio de una propina y mujeres sentadas en el piso con un bebé en brazos pidiendo dinero.

La persona que me llevó al aeropuerto al día siguiente me explicó que muchas de las mujeres que piden dinero con niños en brazos, son parte de una mafia que ha sido ampliamente reportada por los medios de comunicación. Aparentemente algunas personas descubren que pueden ganar más dinero pidiendo en la calle e incluso alquilando niños que acompañen a otros a pedir dinero.

Pero mi viejita era de verdad. Era la mujer que creía que su actividad era simplemente vender bolsas en el centro de México. Sin embargo, ella había ido mucho más allá sin darse cuenta: Me había hecho pensar sobre cuánto camino nos falta por recorrer para eliminar las injusticias en el mundo y, a la vez, lo agradecido que estoy con Dios por todos los privilegios que me ha dado en mi vida, sin que yo merezca ninguno de ellos.

Mi conversación con Luis Miguel fue interesante, muy personal y definitivamente una experiencia exitosa de mi carrera profesional, que además me hizo respetarlo aún más como cantante y ser humano. Sin embargo, nada podrá superar mi encuentro con esa ancianita, de tan bajita estatura e invidente, que gritaba "¡bolsas, bolsas!" frente al Palacio Nacional en el Zócalo de la Ciudad de México.

Son increíbles las vueltas que da la vida. Cualquiera de nosotros puede tener una reunión, una asignación, una conversación familiar o un viaje - como fue mi caso - que tiene un objetivo determinado y resulta que después descubrimos que la razón por la cual eso estaba ocurriendo en nuestra vida era totalmente distinta a la que creíamos.